lunes, 12 de junio de 2017

León Arsenal. Las lanzas rotas.

 - Me pregunto si matar a Ambacto no es matar un poco esas esperanzas -concluyó.
Ella frotó su mejilla contra él.
 - Ambacto es un mal hombre y todo lo que dices le hace más merecedor de la muerte, no menos. El país está lleno de gentuza como él. Se aprovechan de la desgracia ajena.  Llaman a las armas contra los romanos, pero lo único que buscan es su provecho personal. No te equivoques, los nuestros no les importan nada y les están robando esa esperanza que tú dices, que es lo único que muchos tienen.

martes, 3 de enero de 2017

John le Carré. La Casa Rusia.


Las fotografías no mienten, pero tampoco dicen la verdad, estaba pensando Barley, viendo cómo se elevaba y descendía su pecho con su respiración. No captan el fulgor de una muchacha que parece como si acabara de presenciar un milagro y uno fuese la persona a la que hubiera decidido decírselo primero.
...

 Barley y yo jugábamos al ajedrez.
- ¿Entonces, considera usted que el matrimonio sólo da resultado a distancia?...
- Estoy seguro de que el amor sí- respondí...

martes, 6 de diciembre de 2016

Fray Luis de León. Odas.

Sierra que vas al cielo
altísima, y que gozas del sosiego
que no conoce el suelo,
adonde el vulgo ciego
ama el morir, ardiendo en vivo fuego:

recíbeme en tu cumbre,
recíbeme, que huyo perseguido
la errada muchedumbre,
el trabajar perdido,
la falsa paz, el mal no merecido.
...

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Eduardo Mendoza. El asombroso viaje de Pomponio Flato.


Rió el tribuno y dijo:
- Por Júpiter, Pomponio, a tu edad, ¿todavía crees que hay algo nuevo bajo el sol?
A lo que respondí:
- Sí. Yo.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Walden. Henry David Thoreau.


Abandoné los bosques por una razón tan buena como la que me trajo a ellos. Me pareció que quizá tenía otras vidas que vivir y que no podía dedicar más tiempo a esta. Es llamativa la facilidad e insensibilidad con la que tomamos un determinado camino y lo convertimos en un sendero trillado. No llevaba en Walden ni una semana y mis pisadas ya habían establecido una senda desde mi puerta hasta la orilla de la laguna, y 5 o 6 años después aún es visible. Aunque sospecho que otros hayan podido seguirla y contribuido así a mantenerla despejada. La superficie de la Tierra es frágil e impresionable a las pisadas de los hombres, y lo mismo sucede con los senderos de la mente. ¡Qué deteriorados y polvorientos deben estar los caminos del mundo y qué profundos los surcos de la tradición y el conformismo!

jueves, 22 de septiembre de 2016

Juan García Hortelano. El gran momento de Mary Tribune.




Al fondo, gemidos.
Arrastrando la pierna, me proporcioné una botella de ginebra, me tendí en la terraza y me dediqué a ensoñar la añorada soledad, que, en unas horas, recobraría. Mis costumbres pequeñas y obscuras. Mis indecisiones, libres, aunque me llevasen al aburrimiento. El silencio y la penumbra de las largas tardes. La irrealidad y Tub. Estaba comprobado, una vez más, que sólo se puede convivir con quien se ama verdaderamente, con quien se conoce, se respeta y se protege. Con uno mismo.
...

Pretendía confesarle, sentado en los escalones de la puerta balcón, que toda elección contraría nuestra tendencia a la promiscuidad, que, al discriminar, se aparta mucho más de lo que se acoge y, sobre todo, se acrecienta esta otra humanísima tendencia a la soledad eterna. Quien ama a una sola mujer -y bien sabía yo que no existe mayor narcisismo- comienza a cogerle el gusto a la muerte.
...
 
-Dime que haremos posible otra nueva vez estar juntos y ser felices.
La felicidad, como siempre había sabido y en tantas ocasiones olvidado, era una de esas entelequias que no provienen del prójimo. Condescendí a explicárselo.
-Yo no quiero ser feliz, Mary. Yo lo que necesito es calmarme.

lunes, 7 de marzo de 2016

Vladimir Hernández. Sueños de interfaz.


Tal vez nunca sabré cuándo mi compasión se transformó en amor, o cuándo mi orgullo se convirtió en sacrificio; pero, por encima de todas mis dudas, una cosa sí tengo clara: necesitamos el desafío de otras almas para salvarnos de nosotros mismos.